BANDOLERISMO ANDALUZ EN EL SIGLO XIX

 

 

 Definición y características del fenómeno del bandolerismo

 

Si desnudamos el fenómeno del bandolerismo de todo ropaje verbal, sin buscar sus causas ni consecuencias, sin enjuiciarlo apriorísticamente, sólo nos quedan unos hombres que asaltan, roban, matan, extorsionan…casi siempre en el campo. Sin embargo, para los escritores románticos, el bandolerismo poco tiene que ver con la situación que oprime a los trabajadores. Es una reacción de carácter individual en la que puede que no falten razones de justicia o/y venganza. Los viajeros románticos se centran en Andalucía porque aquí se crean mejor que en otras regiones las imágenes de ficción de este movimiento, desde los desfiladeros hasta las enmarañadas cañadas, desde el cortijo hasta los caminos llenos de cruces.

 

Algunos escritores nacionalistas y etnicistas ven a los bandoleros como elementos resistentes del sentimiento nacional frente al yugo extranjero y otros creen, en el caso concreto del bandolerismo andaluz, que su origen hay que buscarlo en la identidad de este pueblo; sería una manifestación genuina del ser andaluz, en una sociedad atrasada, refractaria a la modernización.

Para los regeneracionistas de finales del siglo XIX, el bandolerismo era la respuesta al latifundismo de una sociedad atrasada. Los bandoleros van evolucionando de héroes a simples delincuentes. Entre estos pensadores destacan Zugasti, García Casero, Bernardo de Quirós y Ardila.

Para muchos extranjeros hispanistas, el bandolerismo es un fenómeno característico de un país atrasado, que se da en Andalucía más extensamente que en otras regiones porque Andalucía es una región atrasada.

Para algunos escritores del postfranquismo, el bandolerismo es una forma de delincuencia como cualquiera otra, que tuvo especial virulencia en el siglo XIX, e incluso llegan a compararla con otros movimientos más recientes como el de los maquis. Investigadores como Pitt Rivers escriben: “los bandoleros han tomado distintos colores políticos según las épocas. Los del periodo de postguerra fueron originariamente oficiales de las fuerzas republicanas… Se les llamaba rojos de la sierra”. Según el profesor Nadal el término bandolero es utilizado en los informes de la Guardia Civil como una proyección de la criminalidad común de comienzos del siglo XX. Este profesor, junto con otros muchos, rechaza rotundamente la calificación de bandoleros a los integrantes del maquis antifranquista de 1936 a 1950.

La mayoría de los bandoleros pertenecían a familias de un perfil económico muy bajo. Sin embargo en las últimas décadas del siglo XIX, su relación es, más bien, con la prosperidad; aunque es difícil generalizar, ya no pertenecen los bandoleros a las clases paupérrimas. Por ejemplo, en la partida de “Los Merinos” había socios de la compañía minera; Joaquín Camargo “El Vivillo” heredó de sus padres algunas tierras, fue picador de toros y contrabandista y tuvo un hermano que fue corsario; la familia de Francisco Flores Arocha era conocido en su pueblo por el apodo colectivo de los “periquitos marqueses” y sus convecinos daban por hecho que era la que tenía más dinero en el pueblo; ” Pasos Largos” era un campesino y cazador furtivo en El Burgo y de su familia dice Bernardo de Quirós que vivía en relativo bienestar, cultivando unas tierrecillas.

 

 

 

El fenómeno del bandolerismo es universal y muy antiguo; es originario de regiones donde había la miseria y la injusticia han afectado especialmente a algunas personas empobreciéndolas y arrojándolas en brazos del contrabando, el robo o el crimen, generando de esta manera una forma más o menos colectiva de saqueo organizado. 

 

 

 

José Ulloa “el Tragabuches”:  

  tragabuches

 

En uno de los años del mil ochocientos encontramos a un hombre llamado José Ulloa Navarro, más conocido como “Tragabuches”, nacido en Arcos de la Frontera (Cádiz) en 1780 y de profesión torero de segunda. Este personaje se introduce en el mundo del bandolerismo tras sufrir una traición y dar muerte a las dos personas que la llevaron a cabo. “Tragabuches”, apodado así por haberse comido él solo un buche (un borriquillo recién nacido) con motivo de una apuesta, se dirigía una noche desde Ronda camino del Perchel a una de sus corridas cuando cayó de su caballo por causas del temporal, y, como resultó dañado en un brazo, decidió dar marcha atrás. Llegó a la puerta de su casa y pegó con fuerza para que su mujer le abriera. Al tardar ésta en abrir, “Tragabuches” empezó a recordar los comentarios que había oído de que su mujer lo engañaba con otro y empezó a entrar en cólera. De repente, la puerta y se abrió y tras ella apareció su mujer, pero la tardanza ya había hecho mella en este hombre, que, de un empujón, apartó a su señora y entró en la casa, y, sin mediar palabra, empezó a buscar por todas las habitaciones al amante de su mujer. Cansado de buscar y ver que no encontraba a nadie, se arrepintió de su actitud y pidió perdón a “la Nena”, que era así como se apodaba su mujer, y decidió ir a la tinaja por un vaso de agua para saciar la sed que le había ocasionado su arrebato de celos, quedando tremendamente sorprendido cuando encontró allí a quien antes había buscado tan ansiosamente. Sin pensarlo dos veces, sacó su navaja y acabó con la vida de este hombre y, a continuación, con la de su mujer. Acto seguido, se echó al monte para escapar de la Justicia y se unió a la partida de “Los Siete Niños de Écija”, unos famosos bandoleros que, por aquellos tiempos, merodeaban por el lugar y es, a partir de aquí, cuando empiezan las andanzas de desvalijo de cortijos y diligencias que este hombre lleva a cabo por las sierras malagueñas.

 

Jose María el Tempranillo.

su vida en cómic:

 

 

1. José Maria el Tempranillo,
se crió en un pueblo sencillo.
Jauja, cerca de Lucena:
la gente es honrada y buena
2. De familia sin dineros
trabajan de jornaleros
José Pelagio se llama
antes de que tenga fama.
3. Son tiempos del convulsión,
los hombres al paredón
Goya así lo reflejó
en un cuadro que pintó.
4. En la ermita de San Miguel
hubo reyerta cruel.
Por defender a su amada
mató a un hombre a puñaladas
5. Se marcha a la serranía
a organizar su partía.
Contrabando, mulas, facas,
bandoleros, bultos, jacas.
6. Bandoleros en partía.
Capitán: José Maria.
Todos son disciplinados,
bravos y están bien armados
7. Entre muchos compañeros
va también Juan Caballero.
Y Frasquito el de la Torre,
el que siempre lo socorre.
8. Lewis, pintor inglés, declara que ésta es su autentica cara.
Es fuerte José Maria
y tiene empaque y gallardía
9. La justicia lo persigue.
En bandos su nombre escribe.
Ofrecen mucho dinero
al que entregue al bandolero
10. Mas dicen que socorría
al pobre que le pedía.
Con la señora y su esposo
se muestra caballeroso
11.Cualquier viajero extranjero
lo busca con esmero.
Era aun joven y tenia
gran fama José Maria
12. Herido en una refriega,
el bandido no se entrega.
Aquí esta en Badolatosa,
dormido como una losa
13. Capitán de su partía
es todo galantería.
Besa a la dama y su anillo
se lo arrebata el muy pillo
14. Jerónima es su mujer;
es bonita y de buen ver.
Estos son los contrayentes
felices y sonrientes
15. Le matan a la mujer
y el sube en un corcel.
Va a galope con su niño
al que tiene gran cariño
16.  Aquí está José Maria,
el Rey de la Serranía.
Es obra de Lewis, artista
que lo conocía de vista
17. Labradores y soldados
están ya muy cabreados.
Quieren que se acabe el robo
para no hacer más el bobo
18.  Pero siempre escurre el bulto
y el rey le otorga el indulto.
En Corcoya, en esta ermita,
le llega noticia escrita
19.  Marqués de las amarillas
y el Tempranillo en Sevilla.
Un valiente de primera
Si el corazón no se altera
20.  Tiene oficial nombramiento:
Jefe de un destacamento.
Y en lugar de delinquir,
su labor es perseguir
21.  En un cortijo fue herido,
aunque era un hombre curtido.
La herida es de gravedad
de este lance no saldrá
22. Testamento en Alameda
¡que poca vida le queda!
Y llaman al señor cura
que confesarlo procura
23.  En Alameda se entierra
el más galán de la Sierra.
Una cruz en su memoria
marca el final de esta historia
24.  El maestro es aplicado:
Aleluyas ha inventado.
La historia hay que recordar
y sus hechos no imitar

 

Joaquín Camargo Gómez “el vivillo”:

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Joaquín Camargo Gómez, conocido como el Vivillo (1865-1929), fue un conocido bandolero andaluz nacido en Estepa (Sevilla).

Joaquín Camargo Gómez “el Vivillo” nació en Estepa (Sevilla) en 1865. Es conocido como el bandolero más listo y hábil ya que desvalijaba un caserío en pocos minutos. Aficionado a la lectura, llegó a escribir sus memorias. De espíritu inquieto y viajero, visitó Argentina en tres ocasiones, de donde fue extraditado por verse envuelto en algunos delitos de robo. Tras muchos años de bandolerismo, en 1929 se suicidó envenenándose con cianuro potásico, al no poder soportar la perdida de su esposa.

 

 

Francisco Ríos “el pernales”:

 

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Francisco Ríos González “el Pernales” nace también en Estepa en 1879. Este hombre, conocido más bien por sus actos salvajes, que ensombrecieron la Serranía, murió también muy joven, a los veintiocho años, la misma edad que “el Tempranillo”.

 

Diego Corrientes Mateos:

 

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Diego Corrientes Mateos, bandolero español del siglo XVIII. Nació en Utrera, provincia de Sevilla, el 20 de agosto de 1757 y murió ahorcado en la misma ciudad en 1781. Se convirtió en una leyenda popular debido a su generosidad con los más pobres.

El rey Carlos III, por medio del juez Francisco de Bruna y Ahumada, ordena, en 1780 su captura, ofreciendo cien piezas de oro a quien lo entregara vivo o muerto. Ese mismo año huye a Portugal por el acoso constante de las autoridades y allí es apresado por el gobernador de Sevilla y una compañía portuguesa al mando del capitán Arias. Poco tiempo después se le traslada a Sevilla donde es juzgado y condenado a morir en la horca. Posteriormente su cadáver fue descuartizado como era costumbre, enviándose partes de su cuerpo a cada una de las provincias en las que había actuado. Su cabeza quedó en Sevilla para días más tarde recibir sepultura en la iglesia de San Roque donde apareció a finales del siglo XX, durante unas operaciones de restauración del templo, con un garfio clavado en el craneo, como se solía hacer con las cabezas de los ajusticiados. En 1999 se publica un artículo firmado por un jurista español denunciando las irregularidades en el proceso de extradición del bandolero a España por parte de las autoridades portuguesas.

“Pasos largos”:

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En 1873 nace en El Burgo (Málaga) Juan José Mingolla Gallardo, más conocido como “Pasos Largos”. Era un hombre alto y flaco y muy aficionado a la caza, a la que se dedicó furtivamente en un comienzo al par que, de forma ocasional, robaba algunos cortijos. Un día fue denunciado a la Guardia Civil por un cortijero y la Benemérita lo detuvo. La paliza que hubieron de propinarle no hubo de ser pequeña con miras a un escarmiento seguro, pero “Pasos Largos”, lejos de cambiar de vida, juró vengarse en su delator. Y así lo hizo: poco después, el hombre que lo había denunciado y su hijo caían muertos víctimas de dos certeros escopetazos. Fue entonces cuando creció su fama y se echó a la sierra a seguir con sus robos hasta que, tras el secuestro de un ricachón, sale herido y no le queda más remedio que entregarse. Es juzgado y condenado a cadena perpetua, pero luego, en 1932, fue puesto en libertad por su buena conducta en la cárcel. Empieza a trabajar como guarda en la finca del hombre que años atrás había secuestrado, pero Juan José echa de menos su anterior vida y vuelve a lo suyo: la caza furtiva y el robo. En una de las huidas de las autoridades, se refugia en la cueva de ‘El Parmito’, en Sierra Blanquilla, pero es delatado y, en el enfrentamiento que tuvo con la Guardia Civil, recibe dos balazos y cae herido de muerte. Era el día 18 de marzo de 1934.

 

 

 

 

  BANDOLEROS:

Muchas han sido las definiciones que se han dado sobre la palabra bandolero. De Roma viene la voz bandido, derivada de la palabra latina bannitus (desterrado), que se aplicaba a los que, forzosa o voluntariamente, se apartaban de la sociedad civil para hacer la vida en los montes y despoblados, convirtiéndose en lo que hoy llamaríamos bandoleros, por que se dedicaban claramente al robo, en lucha continua contra la autoridad y las leyes. Otro término es el de grassatores o ambulantes, ladrones que solían guarecerse en los montes, bosques y selvas y se dedicaban a saquear a mano armada a los viandantes que pasaran por los arrabales de las ciudades. Y por último, aún había otra clase de malvados más temibles: llamáronse sicarios, de sicca, puñal de hoja ancha y muy afilada con que asesinaban a sus víctimas antes de despojarlas.

Responses

  1. no entiendo por que no colgasteís los demas, estaban bien.
    Bueno el lunes nos vemos.
    Mauricio

  2. Para que el trabajo estuviera mejor tendríais que cuidar distintos aspectos. Unificar el tipo de letra, direccionar cada texto a su fuente original, destacar el trabajo de cada uno y haber leído bien el blog principal donde se os presentaban pistas para una mejor exposición. Igualmente tendríais que seleccionar mejor los bandoleros para descartar aquellos que no pueden presentarse en el siglo XIX sino antes o después. Sin embargo este podría ser un buen punto de partida.


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